el aguante a la polenta
Es hora de levantar un poco el presigio de la polenta!
Desde que era chico se la ningunea, y cada vez que la gente la come lo cuenta como con tristeza: “sabes lo que tuve que comer hoy? polenta!”
Por suerte tengo amigos defensores del harina de maiz , hasta alguno amenazó con hacer una super noche de “polenta a la tabla”, con una tabla heredada de la abuela. Pero quedó sólo en eso, en un amague…
El día de hoy cocinaremos polenta con queso y salsa de pollo, aprovechando que bajó un poco la temperatura y la lluvia no para. Uso pollo porque tenía una pechuga en la heladera, pero podía poner salchichas parrilleras, panceta o algún corte de carne. Cualquiera viene bien, combinados, much mejor.
Veamos como se hace esto.
Ingredientes:
2 tazas de polenta (esa, la mágica esta muy bien).
3/4 litro de leche (se puede usar agua, pero no es lo mismo).
200 g de queso cremoso.
1 pechuga de pollo.
3 tomates.
1 cebolla.
2 dientes de ajo.
30 g de manteca.
Sal, pimienta, oregano, pimentón.
aceite, solo un chorrito.Preparación:
Primero vamos con la polenta, que es lo más sencillo. Calentamos la leche en una cacerola, agregamos sal y pimienta. Mantenemos a fuego moderado hasta que comience a hervir y, bajamos al mínimo y agregamos la polenta de a poco, siempre revolviendo bien. Seguimos removiendo un ratito más (no más de 1 minutito), eliminando todo grumo que se presente. Apagamos el fuego, agregamos la manteca y revolvemos un poco mas.
Como todo éste proceso no lleva más de 5′ lo dejaremos para el final. Primero hacemos la salsa de pollo como sigue…
Coratamos la pechuga en daditos, sal y pimienta y a dorar en una sartén junto con los dientes de ajo. Mientras tanto picamos la cebolla y la incorporamos cuando el pollo esté ya cocido.
Pelamos el tomate, lo cortamos en cubitos y lo agregamos (las semillas pueden quedar esta vez). Aprovechamos para condimentar con orégano y pimentón, un chorrito de agua y tapamos. Bajamos el fuego y ahora si, nos ponemos con la polenta.
Una vez que tenemos la polenta y la salsa de pollo, viene lo fundamental. En una pizzera de madera o una tabla grande, vertimos un fondo de polenta, cortamos el queso en fetas y lo colocamos sobre ésta. Después el resto de la polenta y la salsa de pollo arriba.
Dejamos reposar un rato, para que el queso se derrita y llevamos a la mesa.
Es fundamental que ni la polenta ni la salsa estén muy líquidas.
Ustedes seguramente se preguntan de dónde saco una tabla grande? bueno, en realidad tampoco tegno. Lo que se hace en estos casos, es en cada plato a servir, repetir el procedimiento.
Acompañado con vino tinto, queda de maravillas.
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Justamente hoy le ataqué a la polenta, pero así media triste con sólo queso (y agua) nomás! Habrá que tener en cuenta esta receta para la próxima :-)
Siempre bien ponderado Pato Gomez! Te cuento que yo también estoy alistado en las filas de los fiel-seguidores-de-la-polenta! Uno de mis platos predilectos.
Aprovecho este comentario para contarte la anécdota de como conocí la receta que hoy nos traés (justamente hoy alguien me hizo recordarla, a la anécdota).
Corría el año 2003, la oveja Dolly había muerto, Gonzalo Rojas ganaba el premio Cervantes y yo, un joven imberbe, empezaba la universidad. Por esos años vivía con un amigo de mi pueblo y uno de nuestros principales retos (más allá del análisis matemático o la odisea de convivir) era lograr transformar víveres en alimentos para asegurar nuestra subsistencia. Fue así que un día, armado de coraje, una hoya y algunos ingredientes, me decidí por preparar una polenta con salsa.
¿Para qué humillarme describiendo el resultado? Este (en su mayoría polenta, tomates y cebollas) llenaba los 5 litros de hoya y tenía una consistencia menor a la de una sopa, qué digo sopa, un caldo. Con un cucharón la servimos en platos hondos y con la frustración que caracteriza a quien puso mucho empeño en una empresa fallida desde el principio, almorzamos ese día.
En un primer acercamiento, no parece tan problemático, pero tres días después seguíamos comiendo polenta. Ahora sí teníamos un problema, y necesitaba una solución.
Esa mañana me levanté como cualquier otra y me fui a la facultad (por aquél entonces cursaba de mañana). Cursé. Y cuando estaba por volver a mi casa, revestido de valor entré, en la biblioteca. No recuerdo en este momento el nombre de bibliotecaria que me atendió, pero si recuerdo como si fuese ayer como, sin el más mínimo rastro de sorpresa en su vos respondió afirmativamente cuando con un poco de vergüenza le dije: “Quisiera hacerle una consulta.. culinaria.”
Ese día, querido Pato, conocí la Pizza de Polenta.
Lucas! invertí 5′ en una salsa, aunque sea de tomates y cebollas. No es tan complicado y tenés una comidad de varios órdenes superior.
Juanjo, eso es actitud!, pero creo que cuando comenzaste la facu, el paquete de polenta ya traía las instrucciones. No son más que unas pocas líneas… tal vez por eso las pasaste de largo.
Juanjito querido!! Te paso el siguiente dato:
-Olla es el recipiente que se usa para cocinar.
-Osho es el pseudofilósofo que está de moda.
-Hoyo es un agujero.
-Hoya… chi lo sà!!!
Cariños! Siempre en el sacerdocio de educar al soberano!
Alucinautita.
Mmm dos horrores ortográficos en la misma palabra.. eso ya alanza los niveles de bestialidad de los que me querían amntener alejado.
Estimado Patricio: haz la corrección pertinente en mi comentario para que cuando en el futuro mis nietos lo vean no se desepcionen (más) de su abuelo.
Yo soy otro fiel seguido de la polenta. Polenta, salsa portuguesa, queso cremoso y salchichitas criolla, una delicia, y por supuesto no podían faltar el ajo, la cebolla y el ají triturado :P
La vez pasada la hice con pollo, también muy buena…
Hola
Gracias por esa notita que nos recuerda los poderes magico de la polenta a la tabla!!
Ayer de noche con amigos armamos una polenta a la tabla con boloñesa y te juro que fue magico tanto al nivel del gusto que de la convivialidad que este plato nos aporto… igual mme recorodo estos años dificil donde se comia polenta 12 veces por semana pero bueno siempre era un placer